jueves, 7 de febrero de 2019
jueves, 24 de enero de 2019
Hilario Ascasubi: La refalosa
"La Refalosa, de Hilario Ascasubi, (...) no solo cuenta la primera fiesta del monstruo, sino que deja leer la construcción de una lengua asesina y brutal, la representación del mal en la lengua. (...) Es el universo patria o muerte, donde se amputan y matan los cuerpos. El texto está escrito desde el exilio."
Josefina Ludmer: El género gauchesco, un tratado sobre la patria. Ed Sudamericana, 1988).
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Amenaza de un mazorquero y degollador de los sitiadores de Montevideo, dirigida al gaucho Jacinto Cielo, gacetero y soldado de la Legión Argentina, defensora de aquella plaza.
Mirá gaucho salvajón,
que no pierdo la esperanza
y no es chanza,
de hacerte probar qué cosa
es Tin tin y Refalosa
ahora te diré cómo es:
escuchá y no te asustés;
que para ustedes es canto
más triste que viernes santo.
Unitario que agarramos
lo estiramos;
o paradito nomás,
lo agarran los compañeros
por supuesto, mazorqueros,
y ligao
con maniador doblado,
ya queda codo con codo
y desnudito ante todo.
¡Salvajón!
Aquí empieza su aflición.
Luego, después, a los pieses
un sobeo en tres dobleces
se le atraca,
y queda como una estaca
lindamente asigurao,
y parao
lo tenemos clamoreando;
y como medio chanceando
lo pinchamos,
y lo que grita, cantamos
la refalosa y tin tin,
sin violín.
Pero seguimos el son
de la vaina del latón,
que asentamos
el cuchillo y le tantiamos
con las uñas el cogote.
¡Brinca el salvaje vilote
que da risa!
Cuando algunos en camisa
se empiezan a revolcar,
y a llorar,
que es lo que más nos divierte;
de igual suerte
que al Presidente le agrada,
y larga la carcajada
de alegría,
al oír la musiquería
y la broma que le damos
al salvaje que amarramos.
Finalmente:
cuando creemos conveniente,
después que nos divertimos
grandemente, decidimos
que al salvaje
el resuello se le ataje;
y a derechas
lo agarra uno de las mechas,
mientras otro
lo sujeta como a potro
de las patas,
que si se mueve es a gatas.
Entretanto
nos clama por cuanto santo
tiene el cielo;
pero ahí nomás por consuelo
a su queja:
abajito de la oreja,
con un puñal bien templao
y afilao,
que se llama el quita penas,
le atravesamos las venas
el pescuezo.
¿Y que se le hace con eso?
larga sangre que es un gusto,
y del susto
entra revolver los ojos.
¡Ah, hombres flojos!
hemos visto algunos de éstos
que se muerden y hacen gestos,
y visajes
que se pelan los salvajes,
largando tamaña lengua;
Y entre nosotros no es mengua
el besarlo,
para medio contentarlo.
¡Que jarana!
Nos reímos de buena gana
y muy mucho,
al ver que hasta les da chucho;
y entonces lo desatamos
y soltamos;
y lo sabemos parar
para verlo refalar
¡en la sangre
!hasta que le da un calambre
y se cai a patalear,
y a temblar
muy fiero, hasta que se estira
el salvaje; y, lo que espira,
le sacamos
una lonja que apreciamos
el sobarla
y de manea gastarla.
De ahí se le cortan las orejas,
barba, patillas y cejas;
y pelao
lo dejamos arumbao,
para que engorde algún chancho,
o carancho.
Con que ya ves, Salvajón;
nadita te ha de pasar
después de hacerte gritar:
Josefina Ludmer: El género gauchesco, un tratado sobre la patria. Ed Sudamericana, 1988).
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Amenaza de un mazorquero y degollador de los sitiadores de Montevideo, dirigida al gaucho Jacinto Cielo, gacetero y soldado de la Legión Argentina, defensora de aquella plaza.
Mirá gaucho salvajón,
que no pierdo la esperanza
y no es chanza,
de hacerte probar qué cosa
es Tin tin y Refalosa
ahora te diré cómo es:
escuchá y no te asustés;
que para ustedes es canto
más triste que viernes santo.
Unitario que agarramos
lo estiramos;
o paradito nomás,
lo agarran los compañeros
por supuesto, mazorqueros,
y ligao
con maniador doblado,
ya queda codo con codo
y desnudito ante todo.
¡Salvajón!
Aquí empieza su aflición.
Luego, después, a los pieses
un sobeo en tres dobleces
se le atraca,
y queda como una estaca
lindamente asigurao,
y parao
lo tenemos clamoreando;
y como medio chanceando
lo pinchamos,
y lo que grita, cantamos
la refalosa y tin tin,
sin violín.
Pero seguimos el son
de la vaina del latón,
que asentamos
el cuchillo y le tantiamos
con las uñas el cogote.
¡Brinca el salvaje vilote
que da risa!
Cuando algunos en camisa
se empiezan a revolcar,
y a llorar,
que es lo que más nos divierte;
de igual suerte
que al Presidente le agrada,
y larga la carcajada
de alegría,
al oír la musiquería
y la broma que le damos
al salvaje que amarramos.
Finalmente:
cuando creemos conveniente,
después que nos divertimos
grandemente, decidimos
que al salvaje
el resuello se le ataje;
y a derechas
lo agarra uno de las mechas,
mientras otro
lo sujeta como a potro
de las patas,
que si se mueve es a gatas.
Entretanto
nos clama por cuanto santo
tiene el cielo;
pero ahí nomás por consuelo
a su queja:
abajito de la oreja,
con un puñal bien templao
y afilao,
que se llama el quita penas,
le atravesamos las venas
el pescuezo.
¿Y que se le hace con eso?
larga sangre que es un gusto,
y del susto
entra revolver los ojos.
¡Ah, hombres flojos!
hemos visto algunos de éstos
que se muerden y hacen gestos,
y visajes
que se pelan los salvajes,
largando tamaña lengua;
Y entre nosotros no es mengua
el besarlo,
para medio contentarlo.
¡Que jarana!
Nos reímos de buena gana
y muy mucho,
al ver que hasta les da chucho;
y entonces lo desatamos
y soltamos;
y lo sabemos parar
para verlo refalar
¡en la sangre
!hasta que le da un calambre
y se cai a patalear,
y a temblar
muy fiero, hasta que se estira
el salvaje; y, lo que espira,
le sacamos
una lonja que apreciamos
el sobarla
y de manea gastarla.
De ahí se le cortan las orejas,
barba, patillas y cejas;
y pelao
lo dejamos arumbao,
para que engorde algún chancho,
o carancho.
Con que ya ves, Salvajón;
nadita te ha de pasar
después de hacerte gritar:
¡Viva la Federación!
*Paulino Lucero, Buenos Aires, Estrada, 1945. En: El género gauchesco. Un tratado sobre la patria. Josefina Ludmer, Ed. Sudamericana, 1988.
*Paulino Lucero, Buenos Aires, Estrada, 1945. En: El género gauchesco. Un tratado sobre la patria. Josefina Ludmer, Ed. Sudamericana, 1988.
lunes, 21 de enero de 2019
Taller de lectura de poesía
Taller de Lectura de Poesía
Autor seleccionado: Leónidas Lamborghini
Duración: un mes (cuatro reuniones)
Comenzamos el jueves 7 de febrero, a las 19
coordina: María del Carmen Colombo
Interesados: escribir a
cotocolombo@gmail.com
lunes, 3 de diciembre de 2018
Leónidas Lamborghini: El solicitante descolocado
Por María del Carmen Colombo
“Qué hay en lo que ha escrito este hombre, trabajado por
problemas que hoy pretendemos dejar de lado, que logra, en cambio, conmovernos?”
Oscar Massota
“Qué hay en lo que ha escrito este hombre, trabajado por
problemas que hoy pretendemos dejar de lado, que logra, en cambio, conmovernos?”
Oscar Massota
Esta pregunta que Oscar Massota** se formula ante los textos de Roberto Artl*** fue el punto de partida frente a estos otros textos del poeta Leónidas Lamborghini, reunidos ahora bajo el título El solicitante descolocado****.
Al respecto, y en lo poco que me fue dado reconstruir acerca de las condiciones de producción de esta poética, pensé: Lamborghini nadie quiere ser… Porque, seamos sinceros, escribir sobre el basural, con mayor o menor fortuna muchos lo hacen, pero arrojar el cascotazo desde ese lugar…, arrastrando el cuerpo, y la escritura claro, para ponerlos a salvo de la palabra “bien dicha”, la “bella poesía”, en fin, la marca de la ley o, lo que es lo mismo, los balazos de los “libertadores/opresores”, ESO (insisto), ESO NADIE QUIERE SER: “En el basural/ éste es el lugar de las maravillas/donde casi ninguno/ se salvó/ de que lo liberaran/cuando llegó/ el camión/ con ellos que no querían/ ser liberados/ por favor/ no nos liberen”.
Sobrevivir AHÍ, entonces, supone un proceso grave que, se me ocurre, puede señalarse así: ESCAPAR a los plomos, no ser atravesados por el “bien decir”, “la bella poética” y… TRAICIONAR aquella palabra, sabotearla hasta el límite. Digo entonces RESISTIR: sobrevivir desde el basural es resistir, sí. Afirmación que otorga sentido a buena parte de la palabra poética de Leónidas Lamborghini y a la palabra política de aquellos que, en 1955, fueron también con el poeta expulsados de un orden. Porque, como seguro imaginan, 1955 señala el intento desesperado, y nunca clausurado, de instaurar en nuestro país, no una dictadura feroz –que eso vino por añadidura--, sino por el contrario de reconstruir un sencillo, cándido, inocente SISTEMA DE REPRESENTACIÓN. Otorgarle, en fin, a la palabra la inusitada, fantasmática capacidad de interpelar sin ruborizarse y decir sin más: “mírenme, mírenme, yo soy lo que nombro…, luego de una oprobiosa década me ha sido devuelto el poder de representar… ALGO”. Acaso haya sido aquel peronismo –también y primero— un escandaloso dispositvo económico, político e ideológico capaz de obturar, poner en suspenso, todo poder de representación.
En este preciso punto –me parece--, la poesía de Lamborghini es atravesada impúdicamente por aquel peronismo: ella también bloquea toda ilusión de representar. Su palabra traiciona lo que nombra, lo silencia, lo descoloca. L. Lamborghini ocupa así el exacto, común basural, de aquellos que resisten negándose a ser representados (“y yo era/ ese/ que no era/ y ese que no era/ era”). Aquellos cuya palabra no es lo que nombra, palabra maldicha de quien ha perdido lo común del lugar y del nombre: el afásico cabeza (“lo que grito es que tienen que conocer/ reconocer al poeta Lamphorini, Leónidas T./ al gran poeta Lamborhini Leónidas B./ al grandísimo poeta Lamborghini Leónidas C/-paranoia)”.
Casi dos décadas después de la publicación de Las patas en la fuente, Eliseo Verón***** ha observado que aquellos peronistas eran mal hablados y, desde luego, propensos a los malos entendidos, claro… Pero es necesario negociar, bueno, digámoslo de otra manera, “convenir” con los críticos más prestigiosos, los prestigiosos más críticos, los más críticos prestigiosos…: la poesía de Lamborgini se muerde la cola, nada hay “por fuera” que la sostenga como tal poesía, es cierto. Es una “ética de la palabra” se ha dicho, y es esto también tranquilizador… Pero –hay que decirlo--, es la de Lamborhini una ética incierta, discretamente paradojal.. Porque, si como sugiere Althusser******, todo sistema absoluto tiene un exterior y no lo dice, la marca de Lamaborghini sí dice su exterior, con un grito más fuerte que todas las palabras…, callándolo, en hueco, sin representar: “La vida por/la vida por…”. Lo dicho, silencio, silencio atronador.
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* Texto de la presentación del libro El solicitante descolocado --Ediciones Tierra Firme, 1989--, realizada ese mismo año 1989 en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y en la Feria del Libro de Buenos Aires.
**Oscar Masotta (1930-1979), introductor de la obra de Lacan en la Argentina.
***Sexo y traición en Roberto Arlt. Argentina: Centro Editor de América Latina, 1982.
**** El solicitante descolocado. Ediciones de Tierra Firme, Buenos Aires,1989.
*****Sociólogo argentino.
******Filósofo francés (1928-1990).
**Oscar Masotta (1930-1979), introductor de la obra de Lacan en la Argentina.
***Sexo y traición en Roberto Arlt. Argentina: Centro Editor de América Latina, 1982.
**** El solicitante descolocado. Ediciones de Tierra Firme, Buenos Aires,1989.
*****Sociólogo argentino.
******Filósofo francés (1928-1990).
viernes, 9 de noviembre de 2018
Taller de lectura de poesía
Si estás durante el mes de enero en Buenos Aires, y tenés ganas, podés inscribirte en el Taller de Lectura intensiva de poesía de un autor argentino que voy a coordinar. Se trata de Leónidas Lamborghini.
El taller tendrá lugar en el barrio de Caballito, todos los jueves del mes de enero, de 19 a 21.
El taller tendrá lugar en el barrio de Caballito, todos los jueves del mes de enero, de 19 a 21.
Para más datos mi mail es cotocolombo@gmail.com.
María del Carmen Colombo
María del Carmen Colombo
*María
del Carmen Colombo (Buenos Aires, 1950).
Integró el Grupo de Poesía El Ladrillo. Ha publicado: La edad necesaria (1979,
Ed. Buenos Aires Sur); Blues del amasijo (Ed. El Tintero,1985); Blues del
amasijo y otros poemas (Ed. Mar Blanco,1992;
reedit. Alicia Gallegos Ed., 1993); La muda encarnación (Último
Reino,1993; reedit. Aurelia Rivera, 2006); La familia china (Ed. Tierra
Firme,1999-reedit. 2006; Hilos Editora 2012; Reedit Chile, 2016, Ed Cuadro de
Tiza), Los sueños del agua (Ed. Pequeño Editor, 2010, poesía para niños),
Antología (Fondo Nacional de las Artes, 2016). Además publicó: “Bulín”, poema
ilustrado (Em Editora -Esteban Mellino-,
1976), “Santo y seña”(publicación conjunta, 1984) y “Folletín” (Plaquetas del
Herrero, 1998). Publicó, además, en narrativa: El cuaderno de música (Ed.
Cienvolando, 2016), y una plaquette de poemas, “El país del miedo” (Ediciones
Penpress, 2016).
Ha
recibido, en otros, el Primer Gran Premio de Poesía V Centenario (1992) y
Mención Especial Premio Nacional de Poesía, Producc. 1996-1999 (2005). Integra
antologías de poetas argentinos editadas en el país y en el extranjero, entre
otras, Puentes/Pontes (Fondo de Cultura, 2003) y 200 años de poesía argentina
(Alfaguara, 2010). Colabora en diarios y revistas. Integra el Consejo Editorial
de Hilos Editora. Desde 1980 coordina talleres
jueves, 8 de noviembre de 2018
Bulín
Este poema fue escrito en 1970 y editado ese mismo año en una hoja por EM Editora (Esteban Mellino Editora) y vendido con éxito en las playas de Mar del Plata.
BULÍN
Vos cuerpo vos tu
nombre
tibias paredes de piel que te sostienen
entre la avenida y la del puente
que no conozco el nombre
que me olvido
cuando el amor nace y cuando quiere
disponiendo ventanas
escaleras pasadizos azules
entre la misma avenida de los días
y la que corta
que no conozco el nombre
en esas horas de colchón y de terraza
que me olvido de almagro y buenos aires
hurgando en nuestra pieza por dos ojos redondos
mientras tu boca me resbala en la espalda. Ahí
entre la avenida y la que corta los besos las esquinas
que no me acuerdo el nombre
que me olvido tan fácil de las calles
bibliotecas amigos
cambalache cuadrado
donde rábano de cosas importan las verdades
escalarte los suburbios desnudos
la cabeza las manos los ruidos del estómago
entre la avenida y la que corta
que me olvido el cansancio
los abrazos el pecho el tuyo dos ombligos
Entre tus zapatos y mi boca existe una distancia absurda
que dobla la pieza y la cintura
entre la avenida y la que corta
el apretón de manos que es tan largo
María del Carmen Colombo 1970
miércoles, 17 de octubre de 2018
Leónidas Lamborghini: Las patas en las fuentes
Tapa de una de las primeras ediciones de este libro, luego incluido en la edición
de El solicitante descolocado.
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